A pesar de ser una de las obras cumbre de la cinematografía de Stanley Kubrick y por ende del cine, La naranja mecánica (1971) fue prohibida por el gobierno franquista.

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Sus imágenes chocaban frontalmente con la estricta moral defendida por un régimen fascista, que controlaba con mano de hierro cualquier idea trasgresora que llegara a España.

Sin embargo, la película se proyectó en 1975, cuatro años después de su estreno internacional, sin pasar por la censura y en el seno de un antiguo festival de cine religioso que se celebraba en una de las ciudades más conservadoras del país: la Seminci de Valladolid. La película fue acogida en la 20ª edición del certamen con una gran expectación, rodeada de polémica y en un momento especialmente complicado en la ciudad por los conflictos estudiantiles y sindicales. ¿Cómo fue posible?

Echemos la vista atrás. En diciembre de 2021 se cumplen 50 años del estreno internacional de La naranja mecánica. Este largometraje, basado en la novela homónima de 1962 del escritor británico Anthony Burgess, es una profunda reflexión sobre la condición humana, el concepto de libertad y violencia, que aborta temas como la delincuencia juvenil, la psiquiatría, la corrupción moral de las autoridades y el poder del Estado.

La obra narra las andanzas de Alex Delarge, un joven y carismático sociópata para el que la violencia es una forma de vida. También la de su pandilla. Alex es traicionado por sus drugos (amigos) y es detenido y condenado a 14 años de cárcel por asesinato. Estando en prisión decide someterse aun duro tratamiento denominado método Ludovico para curar su comportamiento, lo que le provocará fuertes náuseas y malestar físico. El resultado de ese proceso es que Alex se convierte en otra persona a la que el sistema prometía reinserción, pero al que finalmente la sociedad deja de lado, enfrentándolo a la disyuntiva de si es peor ser bueno por obligación o malo por naturaleza.

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Convertida en toda una obra de culto, muchos países le otorgaron la calificación X o directamente vetaron su proyección. Como consecuencia de la proliferación de pandillas con estética similar a la de Alex y sus drugos en las calles del Reino Unido, que recreaban los actos vandálicos de los personajes, Kubrick decidió retirar de circulación el filme. Esto hizo que aumentara el morbo para los espectadores de ver una película prohibida, que, por otro lado, había sido nominada al premio Oscar a mejor película.

El documental original de TCM La naranja prohibida, dirigido por Pedro González Bermúdez, y que cuenta con la colaboración especial de Malcolm McDowell, actor protagonista de La naranja mécanica, pretende sumergir al espectador en la aventura de dar respuesta a esa pregunta, a cómo llegó a proyectarse el film en la Seminci, planteando además un interrogante de mayor calado: ¿puede una película cambiar el mundo?

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La naranja prohibida reconstruye los hechos acontecidos en Valladolid en aquellos días gracias a numerosos testimonios de asistentes y responsables del festival involucrados en la organización de este evento, así como algunas voces de la actual escena vallisoletana y del movimiento cultural, tanto de los años setenta como de hoy en día.

Conoceremos las claves de la película y la importancia histórica de su estreno en nuestro país en un momento políticamente muy convulso y bajo la presión de la censura y de los esfuerzos del régimen franquista por controlar la cultura y muy especialmente el cine. 

Este documental se ha rodado con la colaboración de varias entidades de Valladolid, como el Ayuntamiento de Valladolid, a través de la Valladolid Film Office,y la Feria de Valladolid, y se ha desarrollado en diferentes espacios de la ciudad: el Teatro Carrión, la Universidad de Valladolid -concretamente en el Palacio de Santa Cruz y la Facultad de Derecho-, el Parque de las Norias, la Feria de Valladolid, así como en distintas calles y plazas, entre ellas, la del Monumento al Cine.